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CLASE 11/ EL SIMPLE ARTE DE NARRAR/ LA TERCERA PERSONA (2)

El narrador y la onmiciencia

Creemos lo que nos dice el narrador omnisciente, aunque sea algo que aún no haya ocurrido. Y lo creemos porque “Él” lo sabe todo. Y como  lo sabe, lo cuenta.  En el comienzo  de La guerra y la paz, Tolstoi describe a Anna Scherer :

Ser entusiasta se había vuelto su vocación social, y, a veces, aunque no sintiera entusiasmo se entusiasmaba con el propósito de no desilusionar a quienes la conocían. La tenue sonrisa que, aunque no le iba a sus suaves rasgos, llevaba siempre en los labios, expresaba, como en los niños mimados, una continua consciencia de su meloso defecto, que ella ni deseaba ni podía ni consideraba correcto corregir.

En pocas palabras el autor nos cuenta lo que ocurre en la mente de Anna y nos habla de sus expectativas,  nos informa cómo se ve ella a sí misma, qué le conviene, qué puede y no puede hacer, y además ofrece un juicio de valor  en relación con los niños mimados.

El narrador omnisciente  total fue muy utilizado en la literatura clásica de todos los tiempos. es la voz de la épica clásica, muy utilizada en  la mayoría de novelas del siglo XIX. En la actualidad, salvo excepciones, los narradores tienden a limitar la omnisciencia del narrador, para evitar la actitud “divina” .

El narrador omnisciente limitado es aquel que se mueve  con cierta libertad, pero no toda la libertad del narrador omnisciente. Se otorga el conocimiento de lo que están pensando los personajes, y  de sus actos, pero a los demás personajes sólo se permite  conocerlos por sus actitudes exteriores..

Puede ver como  con un microscopio todo lo que ocurre en el texto, pero no posee una verdad total.

La forma de omnisciencia limitada  más usada es aquella en que el narrador puede ver los hechos objetivamente, y además acceder a la mente de uno de los personajes, pero no a las del resto, y tampoco se concede el poder de juzgar lo que hacen.

Esta forma de narración es útil en el relato corto porque establece rápidamente quién es el que lleva el punto de vista. En el cuento no nos sobra tiempo para desarrollar una sola consciencia. Quedarse con la visión externa de las cosas y con el pensamiento de uno de los personajes ayuda a mantener el control del foco del relato, y evita los cambios de punto de vista.

La principal ventaja de la omnisciencia limitada respecto a la omnisciencia total reside en la inmediatez con que accedemos a unos pocos elementos, que son los necesarios para comprender lo narrado.

El narrador objetivo

A veces no deseamos mostrar más que los signos externos. El narrador objetivo no es omnisciente sino impersonal. Cuando escribe como narrador objetivo restringimos nuestro conocimiento a los hechos que cualquier persona puede observar, a los sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

Veamos un fragmento de un relato de Ernest Hemingway , El mar cambia, en el que utiliza este tipo de narrador, pero no en estado puro, porque hay una clara excepción que debes señalar:

-Está bien -dijo el hombre-. ¿Qué decidiste?

-No -dijo la muchacha-. No puedo.

-¿Querrás decir que no quieres?

-No puedo. Eso es lo que quiero decir.

-No quieres.

-Bueno -dijo ella-. Arregla las cosas como quieras.

-No arreglo las cosas como quiero, pero, ¡por Dios que me gustaría hacerlo!

-Lo hiciste durante mucho tiempo.

Era temprano y no había nadie en el café con excepción del cantinero y los dos jóvenes que se hallaban sentados en una mesa del rincón. Terminaba el verano y los dos estaban tostados por el sol, de modo que parecían fuera de lugar en París. La joven llevaba un vestido escocés de lana; su cutis era de un moreno suave; sus cabellos rubios y cortos crecían dejando al descubierto una hermosa frente. El hombre la miraba.

-¡La voy a matar! -dijo él.

-Por favor, no lo hagas -dijo ella. Tenía bellas manos y el hombre las miraba. Eran delgadas, morenas y muy hermosas.

-Lo voy a hacer. ¡Te juro por Dios que lo voy a hacer!

-No te va a hacer feliz.

-¿No podías haber caído en otra cosa? ¿No te podrías haber metido en un lío de otra naturaleza?

-Parece que no -dijo la joven-. ¿Qué vas a hacer ahora?

-Ya te lo he dicho.

-No; quiero decir, ¿qué vas a hacer, realmente?

-No sé -dijo él-. Ella lo miró y alargó una mano-. ¡Pobre Phil! -dijo.

El hombre le miró las manos, pero no las tocó.

-No, gracias -declaró.

-¿No te hace ningún bien saber que lo lamento?

-No.

-¿Ni decirte cómo?

-Prefiero no saberlo.

-Te quiera mucho.

-Sí; y esto lo prueba.

-Lo siento -dijo ella-; si no lo entiendes …

-Lo entiendo. Eso es lo malo. Lo entiendo.

-¿Sí? -preguntó ella-. ¿Y eso lo hace peor?

-Es claro -la miró-. Lo entenderé siempre. Todos los días y todas las noches. Especialmente por la noche. Lo entenderé. No tienes necesidad de preocuparte.

-Lo siento…

-Si fuera un hombre…

-No digas eso. No podría ser un hombre. Tú lo sabes. ¿No tienes confianza en mí?

-¡Confiar en ti! Es gracioso. ¡Confiar en ti! Es realmente gracioso.

-Lo lamento. Parece que eso es todo lo que pudiera decir. Pero cuando nos entendemos, no vale la pena pretender que hacemos lo contrario.

-No, supongo que no.

-Volveré, si quieres.

-No; no quiero.

Después no dijeron nada por un largo rato.

-¿No crees que te quiero, no es cierto? -preguntó la joven.

-No hablemos de tonterías.

-Realmente, ¿no crees que te quiero?

-¿Por qué no lo pruebas?

-Haces mal en hablar así. Nunca me pediste que probara nada. No eres cortés.

-Eres una mujer extraña.

-Tú no. Eres un hombre magnífico y me destroza el corazón irme y dejarte…

-Tienes que hacerlo, :por supuesto.

-Sí -dijo ella-. Tengo que hacerlo, y tú lo sabes.

Él no dijo nada. Ella lo miró y extendió la mano nuevamente. El cantinero se hallaba en el extremo opuesto del café. Tenía el rostro blanco y también era blanca su chaqueta. Conocía a los dos y pensaba que formaban una hermosa pareja. Había visto romper a muchas parejas y formarse nuevas parejas, que no eran ya tan hermosas. Pero no estaba pensando en eso, sino en un caballo. Un cuarto de hora más tarde podría enviar a alguien enfrente para saber si el caballo había ganado.

(En la próxima clase continuaremos profundizando sobre el punto de vista y la voz narrativa, además de abordar la narración en segunda persona, poco utilizada pero muy eficaz si se conocen sus claves)

EJERCICIOS 

Redactar un relato, de entre 2 y 4 folios, basado en el cuestionario que os envié hace unas semanas para que completaran. Lo copio otra vez y os recuerdo que hay que escribirlo a partir de estas premisas, sumándole los datos que completaron.

El ejercicio es escribir el cuento en  tercera persona y luego en primera (podéis elegir cuál de los dos personajes es el narrador)

Personaje 1

Género: Masculino….………………………………………………………………………

Nombre:………………………………………………………………………………………..

Edad:………………………………………………………………………………………….

Ocupación: Basurero……………………………………………………..…………..

Particularidades: Es un hombre solitario.

Conflicto……………………………………………………………………………………….

Personaje 2

Género:Femenino…………………………………………………………………………

Nombre:………………………………………………………………………………………..

Edad:………………………………………………………………………………………….

Ocupación: Joyera……………………………………………..………………………

Particularidades:………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

Conflicto…Ha tirado a la basura una joya valiosa y quiere recuperarla

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