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CLASE 8/ EL SIMPLE ARTE DE NARRAR/ LA VOZ NARRATIVA

Voz narrativa y punto de vista

Optar por la voz narrativa más adecuada para cada relato es la elección más compleja que tendremos que tomar en cada ocasión. Porque el cuento  variará en su forma de contar la historia según el camino que tomemos. La voz narrativa define el punto de vista desde el que el lector se acercará al relato, y por lo tanto, la forma en que percibirá la historia que  queremos contar.

Al hablar de punto de vista, no nos referimos la opinión, y mucho menos a nuestra propia opinión sobre el tema narrado y sus implicaciones morales o éticas, sino a la “ventana“ desde la que el lector verá los hechos narrados. Nuestra opinión como autores no debería aparecer hasta el final y, en un escenario ideal, no debería siquiera aparecer, o al menos no ser evidente, ya que eso significaría que hemos narrado tan bien que es el lector el que arriba a sus propias conclusiones.

Más que pensar en qué voz narrativa elegimos para convencer al lector de nuestras opiniones, debemos pensar cuál es mejor para transmitir los hechos y sensaciones que contiene nuestro cuento, para ofrecer al receptor un texto honesto, que él interpretará al leer.

La voz narrativa más acertada en cada caso, es aquella que nos permite “ver mejor” lo que contamos.

Imaginemos un accidente de tráfico en una esquina céntrica de una ciudad.

Si quien narra la colisión es el conductor cuyo coche ha recibido el impacto, su punto de vista será uno, cercano, íntimo y urgente, pero también faltarán en ese testimonio detalles externos, perspectiva y otros datos que, tal vez, explicarían por qué ha ocurrido el accidente.

Si el que cuenta lo ocurrido es, por ejemplo, el acompañante del conductor, su narración será también cercana, pero menos influida por emociones como la culpa o la indignación, aunque también perderemos datos internos que sólo se conocen desde dentro, como el porqué el conductor aceleró en lugar de frenar, qué pensaba mientras conducía por ese cruce, etc; es decir lo subjetivo de su comportamiento.

En cambio, si el que cuenta el accidente es un testigo bien ubicado, podrá explicar los tiempos de la colisión, e incluso ofrecer otros detalles, aunque ignorará aspectos de lo ocurrido dentro del coche.

Conservemos estos ejemplos porque volveremos sobre ellos, aunque veremos que no representan de un modo total la primera, la segunda y la tercera persona en narrativa, pero sí nos permiten comenzar a analizarlas.

Las preguntas clave que hay que plantearse son varias:

¿Quién habla?

¿Dónde está o estaba cuando ocurrieron los hechos?

¿Qué limitaciones tiene para conocer lo ocurrido?

La manera más práctica de establecer ese punto de  saber quién lo narrará: Podemos contar en primera persona (yo iba conduciendo), en segunda (tú conducías), o en tercera persona (él conducía y su amigo lo acompañaba).

En  el primer caso el que habla es un personaje. En los otros dos, quien cuenta es un narrador, aunque, como veremos, en algunas ocasiones, en segunda persona el narrador es también personaje y no sólo testigo.

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