Uno de los maestros indiscutidos del género en español es Mariano Sánchez Soler, a quien en breve dedicaremos un capítulo en la sección Mentes criminales.

Además de una destacada obra literaria que abarca desde la poesía a la novela (preferentemente negra), el escritor y periodista alicantino se ha destacado por sus publicaciones en teoría literaria,y dentro de esa faceta es responsable de dos libros indispensables para entender e intentar el genero que nos ocupa.

De uno de ellos, Anatomía del crimen. Guía de la novela y el cine negros (Reino de Cordelia. Madrid, 2011), que mereció el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2012, en su XX edición, en la modalidad de ensayo, extraemos algunas de la coordenadas que Sánchez Soler ofrece para navegar por ese mar de aguas oscuras.

Un decálogo a tener en cuenta.

1 La verdad como objetivo

Como MSS recuerda en más de una ocasión, la búsqueda de la verdad es el motor de cualquier creación artística, y lo es más aún en la novela negra, a la que considera “la expresión más nítida de esta indagación literaria” por su propio origen, ya que “Su objeto narrativo nace de la necesidad de desvelar un hecho oculto/misterioso que nos mantiene sobre ascuas”. Descifrar ese misterio es lo que mueve a los personajes e implica al lector en esa búsqueda que ha de desembocar en la verdad.

2 Sin intriga no hay novela

Según MSS, la voluntad de intriga es inherente a la propia escritura de la novela de género negro, y está presente en todo el proceso: “cada capítulo, cada página, tiene que conducir al lector hasta la conclusión final sin concederle el más mínimo respiro”. El escritor y estudioso hace hincapié en las diferencias entre la clásica novela rompecabezas, al estilo de Agatha Christie o Artur Conan Doyle, que dominó el sector a comienzos de la era industrial, y la novela que se escribe a partir de Dashiell Hammett, en la que “tanto o más importante que saber quién o quiénes cometieron un hecho criminal es descubrir cómo se llega hasta la conclusión”. El por qué también resulta importante, aunque conocerlo pueda resultar secundario “en una sociedad como la nuestra, en la que, como todo el mundo sabe, es más rentable fundar un banco que atracarlo”, remata Mariano Sánchez Soler.

3 Sin cámara, pero con acción

No se debe perder de vista que la novela negra es “una narración itinerante que describe ambientes y personajes variopintos mientras se persigue el fin, la investigación, la búsqueda”. En ese sentido, según MSS, la acción tiene más importancia que los monólogos interiores, y la prosa, “cargada de verbos de movimiento se hace imagen dinámica y emocionante”. Esa acción no debe descuidar aspectos como la creación de personajes y la descripción de ambientes, ni la planificación previa por parte del escritor. MSS recuerda que la novela negra es “novela urbana, social y realista por antonomasia”.

4 Saber qué queremos contar

Todo lo anterior no nos llevará muy lejos si no tenemos una buena historia que contar. De allí la recomendación de tener, antes de comenzar a escribir,”un argumento desarrollado, una trama en ciernes, un esquema básico de la acción por la que vamos a transitar. Saber qué historia queremos contar: su tema central”. De ese modo, aunque el desarrollo de la historia abra otros senderos que no habíamos previsto,no perderemos de vista hacia dónde queríamos ir con nuestro relato. Como resume muy bien MSS:” Un buen mapa ayuda a no perderse”.

 

5 sin florituras

Si queremos atrapar al lector con nuestra historia, Mariano Sánchez Soler recomienda permitirnos pocas florituras y ningún titubeo. “Toda la narración ha de estar en función de la historia que pretendemos escribir”. No niega que en una novela criminal puedan existir ciertos “elementos disgregadores de la trama, divagaciones caprichosas, puede cambiar de espejo a lo largo del camino; pero entonces no nos encontraremos ante una novela negra, aunque se mueva alrededor de la resolución de un crimen o se describa un proceso judicial”,

Claramente purista, MSS declara que “En la novela negra, como en la poesía, lo accesorio no existe”, y reclama que debe ceñirse de modo estricto “a unas reglas (que aquí estoy disparando a quemarropa) aceptadas a priori por el autor. Y para que sea buena literatura hay que escribirla bien”.

 

6 Los personajes

Ya sabemos qué queremos contar, pero antes de hacerlo, conviene saberlo todo acerca de los personajes que darán vida a nuestra historia: “Su pasado, su psicología, su visión del mundo y de la vida… Si conocemos a los personajes principales (y muy especialmente al narrador o conductor de la historia, si es uno), el relato discurrirá fácilmente, se deslizará a través de las páginas como el jabón sobre una superficie de mármol y el lector no podrá abandonar el libro hasta el párrafo final”.

Para conseguirlo, MSS se adscribe a quienes recomiendan elaborar una biografía resumida de los personajes centrales, al estilo de una ficha policial o un currículum de los que se redactan para obtener un trabajo basura.

 

7 Los diálogos

El escritor alicantino recomienda usar en los diálogos la jerga precisa, con palabras claves, “pero sin caer en un lenguaje incomprensible y cambiante”. Utilizar las palabras del submundo que se narra, pero sin abusar hasta el punto de perder credibilidad o volver incomprensible el diálogo. MSS recuerda que el diálogo muestra mucho más del personaje que cualquier descripción..

8 Documentarse

Sánchez Soler advierte sobre la falta de documentación previa y el riesgo de caer en tópicos copiados del cine que, en muchos casos, nada tienen que ver con la realidad de nuestro entorno. Aconseja conocer los procedimientos legales que atañen a la historia, “no para convertir la novela en un manual, sino para no caer en errores de bulto”.

9 El crimen de hoy en dia

Para que la novela resulte creíble, debe responder a la realidad vigente, es decir a los métodos actuales del mundo criminal. De allí que desaconseja “los enigmas rocambolescos, los venenos exóticos y las conspiraciones insólitas”, que han dejado paso a “la corrupción institucional, las mafias, los delitos económicos vestidos de ingeniería financiera o el crimen de Estado”.

MSS señala que en esta era post-industrial, “la novela negra es un testigo descarnado de las cloacas que mueven el mundo, más allá del agente moralizador de la burguesía que campaba en las páginas de las novelas-enigma tradicionales”.

10 Cero trucos

MSS indica que el propio código que se establece entre autor y lector, “esa voluntad del novelista, esta complicidad con el lector, exige al escritor no hacer trampas en la construcción de sus historias criminales y plantea, al mismo tiempo, una relación privilegiada con el receptor de sus novelas”. De allí que no sean procedentes los trucos que no respondan a los nueve puntos anteriores del decálogo: “Hay que jugar limpio con el lector”, insiste Mariano Sánchez Soler.

 

C.S.

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