Toda lista será incompleta e injusta, pero por algún lado hay que comenzar. Si te gusta el género negro y quieres asomarte a él, aquí va la primera entrega de una lista negra de autores y autoras indispensables. 

Dashiell Hammett:  Aunque su detective Sam Spade es célebre gracias al libro (y la película) El halcón maltés,  las novelas indispensables son las protagonizadas por el anónimo agente de la Continental, en especial  Cosecha Roja, que inauguró el género negro como tal. Es el primero en reflejar la sociedad desde abajo y las goteras del sueño americano.

 

Raymond Chandler:  Todo (¿ se nota que soy fanático? Agrega altura literaria al género y ha sido copiado -mal- hasta la saciedad. Su detective Philip Marlowe crea el héroe antihéroe moderno, e incluso los actuales tiene algo de él. Excelente manejo del diálogo y del retrato social de la época. El sueño eterno y el  El largo adiós son dos novelas casi obligatorias.

 

Chester Himes, El primer escritor negro que destaca en el género. Sus protagonistas, Sepulturero y Ataúd, se mueven por el Harlem más duro y ponen en evidencia los problemas raciales de EEUU. Narrador vertiginoso, siempre se aprende algo de él. Entre los más destacado, Algodón en Harlem, Todos Muertos y Corre, hombre, corre. 

 

Jim Thompson: Un grande que no se casó con detectives.  Obras como 1280 almas  o El asesino que hay en mí, se cuentan entre las mejores del género. El humor, negro, desde luego, está siempre presente en su obra.

Manuel Vázquez Montalbán: Padre del Marlowe español, Pepe Carvalho, retrató como pocos la transición y el paso de la España franquista a la rabiosamente europeísta. Un gran autor, dentro y fuera del género. Tatuaje,  Los Mares del Sur y Los pájaros de Bangkok, son textos que conviene leer y releer.

Andreu Martín: La otra pierna de la novela negra española. Nunca se cortó ni se cortará un pelo a la hora de narrar la violencia o la marginalidad. Su obra es extensa y resulta complejo hacer una selección entre tanta calidad, pero puedes comenzar por lo más reciente, o por  Prótesis, la novela que lo situó donde está y que es una joya.

Paco Ignacio Taibo II. Se le considera el fundador del neopolicial latinoamericano y el gran impulsor de la renovación del género en español, rescatando las coordenadas válidas pero incorporando la realidad y la ideología a las tramas. Su  detective “independiente“ Héctor Belascoarán Shayne es una prueba de que se puede escribir novela negra y que sea una muy buena novela. Por nombrar algunos títulos de la serie: Días de combate, Cosa Fácil, No habrá final feliz, Algunas nubes, Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia, Amorosos fantasmas, Sueños de frontera, Desvanecidos difuntos, Adiós Madrid … Otras obras suyas, protagonizadas por el escritor Daniel Fierro, como La vida misma o La bicicleta de Leonardo, no se quedan atrás al mezclar Literatura y novela negra. También son muy recomendables Cuatro manos, Sombra de las sombras y Regresamos como sombras. De PIT II siempre se aprende.

Georges Simenon el padre del comisario  Maigret,  policía francés y nada impulsivo, cuya mejor arma es la empatía. Maigret se pone siempre en el lugar del criminal, y es además un magnífico creador de atmósferas. Los libros de la serie son tantos que es difícil optar por uno para recomendar.

 

Andrea Camilleri:  el gran contador reciente de una Sicilia que es mucho más que el tópico Corleone. Su investigador, el comisario Montalbano, se apellida así en homenaje a Manuel Vázquez Montalbán. Excelente manejo de los diálogos y un personaje que se instala en nuestra biblioteca para permanecer. El ladrón de meriendas, La excursión a Tindari, El perro de Terracota, o  La voz del violín, son algunas de las más recomendables, junto a otras en las que el protagonista no es Montalbano, como El movimiento del Caballo o La concesión del teléfono.

Philip Kerr. A destacar,  su tetralogía Berlin Noir, protagonizada por Bernie Gunther, un comisario antinazi,  en las postrimerías de la República Weimar,  cuando el   el nazismo iba calando en  la sociedad alemana.

Henning Mankell, había suecos y buenos, antes de Larsson.  Su personaje  el inspector Kurt Wallander, le ha hecho mundialmente famoso desde la década de los 90. Pionero en contar los trapos sucios de  una sociedad idealizada desde fuera, Asesinos sin rostro, La leona blanca, o Los perros de Riga, son buenas ventanas para asomarse a su mundo. Sueco, es decir tortuosos y lento, pero con un excelente estilo.

Petros Márkaris, escritor griego, el más destacado en el género negro, tiene su propio policía, el comisario Jaritos, que acepta como puede los nuevos tiempos: Defensa cerrada, o  El accionista mayoritario son buenos ejemplos de su manera de narrar.

 

Fred Vargas, escritora, historiadora y arqueóloga francesa, es tal vez la autora gala más reconocida fuera de sus fronteras. Ha iniciado varias series con diferentes investigadores, pero la mejor, sin dudas, es la protagonizada por el comisario Adamsberg. El hombre de los círculos azules, Huye rápido, vete lejos, o La tercera virgen, para empezar.

Raúl Argemí, argentino, vivió en Barcelona durante muchos años y actualmente reside en su país natal. Su obra no gira en torno a la  figura de un detective que busca la verdad, sino desde el punto de vista de perdedores entrañables. Algunas de sus novelas : El gordo, el francés y el ratón Pérez, Los muertos siempre pierden los zapatos, Penúltimo nombre de guerra, Patagonia chu, chu y Siempre la misma música, con la que ha obtenido el Premio Tigre Juan.

 

 

Carlos Salem

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